Fernando Flores y
Esteban Valenzuela han renunciado al
PPD. En medio de una crónica de muerte anunciada, ambos finiquitaron su anunciado retiro voluntario del partido que les dió el respaldo necesario para que fueran electos parlamentarios. Las razones de ambos –
Flores y
Valenzuela -han sido ampliamente informadas y comentadas por los medios de prensa nacional. Siempre he sostenido la convicción de que toda opinión, todo punto de vista es válido en sí, y por lo tanto respetable. Sin perjuicio de ello, también tengo la convicción que los puntos de vista y las opiniones pueden ser fundadas o no serlo.

Me parece bueno que ambos hubieran cruzado el umbral.
Teo Valenzuela anunció, en períodos anteriores y no menos de cinco veces, su intención de abandonar el partido donde era el militante número 4 – Ricardo Lagos fue su primer inscrito -. Por su parte, Fernando Flores parecía siempre estar incómodo en el PPD.
Debo confesar que a Teo es a quien más conosco, con quien he conversado más, y por lo tanto mi opinión puede ser un poco más fundada.

Con Flores me tocó compartir en pocas, pero en diversas ocasiones. Estuve parado con él frente a la playa chica de Cartagena durante un Consejo Nacional del PPD. Lo mismo en el Canelo de Nos y, recientemente en el Diego Portales. En esas ocasiones lo escuché y por momento interlocuté con él. Creo ser de los pocos a quienes Flores le cae bien. No me molesta su estilo, pese a que una ocasión – en uno de sus talleres – me uso de pizarrón para demostrar sus teorías. Teo Valenzuela siempre recuerda ese momento – cuando fuí arrollado por ese acorazado que es Flores – lío en el cual me metí a sabiendas y con un principio muy simple: si había personas que pagaban buenas sumas de dinero para que Flores “trapeara” con ello, que más daba si conmigo lo haría gratis, entendiendo que pasar por ese proceso te reportaba aprendizajes.
Pero en lo concreto, cada vez que compartí con Flores quedé con la idea que él no “estaba” en el PPD, que su paso era efímero, que no estaba dispuesto a dar – mucho o poco – por el partido. No creo que lo haya utilizado en el sentido perverso que solemos usar ese concepto. Creo que “no le compraba al proyecto PPD”. Tampoco le compraban a él mucho – sus proyectos y su forma de convivir – mucha gente del PPD.
En lo personal muchas ideas de Fernando Flores me convocan. Este mismo tema de los Blog y su importancia en la configuración próxima de nuestra sociedad, es una idea que saqué de él. O la promoción de la conectividad por banda ancha – “banda ancha para todos, manga ancha para nadie” -; el descubrimeitno de la nanotecnología. En fín. Pero Flores encarna muy bien a los personalismos más duros. Tal vez sea el resultado de encarnar super bien el “self made man”. Cuando uno llega a conocer su historia de vida no puede negar que se merece cada reconocimiento y cada peso ( o dolar) que se ha ganado. Especialmente en el último tiempo escuché a muchos criticarlo por ello. Yo creo que esa crítica era una “pelotudez”. Hay que admirar a un tipo que tuvo capacidad para enriquecerse en pleno “yanquilandia”. Bueno, pero Flores – y esta es la afirmación central – representa el individualismo más duro – tendencia que está cada día más desatada en nuestra Concertación y en el universo de la clase dirigente -. Si incluso en su declaración de como enfrentará el futuro, él afirma que se abocará a desarrollar e implementar su propia interpretación de las necesidades del país.
Seguramente de lo que escuchemos en Fernando Flores tendremos que poner mucha “oreja”, es vanguardista en muchos temas. Creo que su concepto del “amor por Chile” es una de las ideas más potentes que he escuchado en político alguno. Sin embargo no me gusta como procede. Puede que mi idea de la política sea más “pendeja”, pero soy de los que les gusta involucrarse en proyectos colectivos.
A Esteban Valenzuela lo conocí hace muchos años en el patio de la Universidad de Talca. Era dirigente de la FEUC y yo, parte de quienes estabamos parando el movimiento estudiantil en una Universidad pequeña y provinciana. Varios años después, lo encontré en Rancagua. Estaba recién explorando la posibilidad de ser alcalde de su ciudad y, convocado por algunas amigas y algunos amigos comunes, participé en su campaña. Teo fue, entiendo, el alcalde más jóven de Chile en ese momento. Simbolizaba muchas cosas para la gente rancagüina, pero, principalmente para ese grupo de amigas y amigos.Muchas anécdotas, de la campaña y luego en sus primeros tiempos de Alcalde. Recuerdo, por ejemplo, cuando trataron de enseñarle a bailar cueca para que enfrentara su primera inauguración de fondas. De alguna manera me hice PPD por el Teo. Convivía tan cotidianamente con sus amigos y amigas – varios y varias de los cuales pasaron a ser personas muy importantes para mi y mi familia – que entrar a militar fue un proceso super natural.
Lamentablemente ese núcleo se fue disolviendo. Hay muchos acontecimientos – públicos algunos y privados otros – que tornaron la amistad y la confianza en otros sentimientos. Particularmente no estoy en esa posición. Igual que en el tango, con Teo me siento “mano a mano”. Nunca le pedí nada y tampoco nunca me otorgó nada. Lo acompañé en diversos proyectos, por que estaba convencido de ellos – por ejemplo,
El Rancahuaso - y sin dudas, no tengo problemas para acompañarlo en otros que surjan más adelante.
Me sentí muy identificado con las ideas de los llamados “floristas”, sin embargo, para nada convencido y menos convocado por esta última etapa de lucha interna e el PPD. Más que problemas de fondo tengo problemas de formas.
No me gusta que Esteban se haya marchado del PPD. Sin embargo creo que es lo mejor para todos. Un cantor de la nueva trova – esa que escuchamos tantos años – escribe un verso que dice: “más vale poco con ganas que mucho sin ser querido”. La gracia de los partidos es que son asociaciones voluntarias. Uno puede allegarse a ellas cuando se siente partícipe de un proyecto común, pero debe irse cuando esta relación le ocasiona daños o cuando uno comienza a generar daños a la organización. Especialmente uno debe ser coherente con lo que dice y hace. No se trata de permanecer siempre en la misma posición “per sécula”. No, también estoy convencido que la posibilidad de cambiar de opinión constituye un derecho humano más. Si existe constricción y arrepentimiento, super. Habla muy bien de uno.
Si Teo Valenzuela o Fernando Flores llegan a encontrar este pos, quiero que sepan que a sido un agrado haber compartido con Uds. proyectos, esfuerzos e ideas comunes. En una de esas nos volvemos a juntar para trabajar por Chile.