CAIDAS DE TEJAS

Donde anoto mis afanes y preocupaciones cotidianas

Archivo para Febrero 2007

DE VUELTA A LAS ANDADAS

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Se me acabaron – al menos en su primera parte – las vacaciones. Hace mucho tiempo que no asumía las vacaciones como durante esta temporada. Me tomé 17 días hábiles; me desconecté absolutamente – incluso apagando el teléfono móvil -; rompimos el “chanchito” y nos fuimos al sur, a la región de La Araucanía para conocer y reencontrarme con paisajes que alguna vez recorrí.
En mi casa estaban gratamente sorprendidos. Es que durante el tiempo que vivimos en Pichilemu, nuestros veranos eran como muy similares entre sí. Recibir visitas. Continuar en funciones – se podía ir a la playa después de la pega sin problemas -. No desenchufarse. Creo que todos disfrutamos por igual este año.
Mañana de vuelta al trabajo. Bien, muy bien en lo ánimico. Dispuesto a reencontrame con los colegas y las metas que hay que cumplir este año. También de vuelta al blogueo. Hice unos intentos durante las vacaciones, sin embargo lo bien que lo estaba pasando pudo más. Sólo comenté algo de mis aventuras en Canoppy y de lo que vi una par de noches en el carnaval de San Vicente. No me dieron para más las ganas. Sin embargo tengo harto material para comentar y publicar, especialmente fotos. Las vamos a ir compartiendo a través de esta página.

Escrito por mveron

21 Febrero 2007 a 12:47 am

Escrito en Política

SAN VICENTE TIENE CARNAVAL

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Hace un tiempo un amigo me indicó una explicación sobre la forma en que se celebran las fiestas patrias en Chile. Lo primero que me hizo notar era que la forma de celebrar nuestras fiestas patrias no tenía relación con igual festividad en otros lugares del globo. Lo habitual es que se trate de desfiles cívicos y actos oficiales donde se recuerda el día en que se proclamó la independencia o algún acontecimiento histórico que connote el día en que se asimila con la independencia nacional.
En camio en Chile tiramos – literalmente – toda la carne a la parrilla. Son a lo menos tres días de feriado. Si por efectos del calendario en ese año en particular la fecha coincide con un fin de semana, se levantan un conjunto de mociones – algunas de tipo parlamentario – para alargar la fecha y, de esta forma, dar la posibilidad que tengamos la posibilidad de desplazarnos a otro rincón de Chile; nos llenemos de asado, empanadas; y tomemos como “carretoneros”. Los alcaldes tienen que demostrar sus dotes de bailarines inaugurando las fondas y ramadas. Bueno, la ocasión es super conocida y no amerita dar más detalles de lo que ocurre.
¿Donde está la razón de este comportamiento?. Mi amigo tiene la siguiente tesis. En todo el mundo católico está la festividad de semana santa, días en los cuales – de acuerdo a la tradición cristiana – Jesús acepta el sacrificio y de esa forma salvar a la humanidad. Son días de reflexión y, se supone, de constricción. Antes esto de la constricción se lleveba a ciertos extremos. Por ejemplo, mi madre me cuenta que en su casa ni siquiera se cocinaba. Previo a la Semana Santa se desarrolla la Cuaresma, que consiste en cuarenta días de constricción. En este período se supone que “naca la pirisnaca”: nada de excesos en la comida, en la bebida o en la fornicación.
Por ello, me explicó mi amigo, que en la semana previa a la Cuaresma, en el mismo mundo católico, se desarrollan los carnavales.
Hay carnavales en distintos puntos del mundo y con diferentes actividades. El más conocido, famoso, marqueteado y comercial, es el de Río de Janeiro. Sin embargo en estos días previos a la Cuaresma hay carnavales en distintos puntos de Brasil, de Bolivia, Perú, en Italia, Alemania, etc.
La idea de estos Carnavales es simple, clara y directa: darse con todo antes de entrar a la cuaresma. Serrat lo dice en su canción “Gloria a Dios en las alturas ..…” en ella cuenta que durante esos días el rico se vuelve mendigo (en su disfráz) y el mendigo se viste de Rey. El carrete es total y lo único que importa es el goce total que antecede a la abstinencia absoluta.
Bueno, Chile no tiene carnavales. Quizás la excepción fueron las ciudades del norte del país, donde fue clara la influencia Peruana (por nada Arica e Iquique fueron peruanas hasta mediados del siglo XIX). Pero al sur esa tradición no existe. Entonces las fiestas patrias se han transformado en un sucedaneo de ese carnaval que no tenemos. Derechamente en los días del 18 de septiembre nos gusta darnos con todo, sin asco.
Esta es la explicación de mi amigo para el fenómeno de nuestra celebración dieciochera.
En San Vicente de Tagua Tagua se realiza en estos días un denominado “Carnaval“. He asistido desde el miércoles a la fecha, y quisiera comentar un par de observaciones o tejas que se me han caido en estos días.
Lo primero es aludir a la fome y tristes que somos. No hay participación de la gente en estas actividades. Ciertamente hay mucha gente que acude al entorno de la plaza de armas donde se desarrollan los eventos, sin embargo no participan. Las actividades principales son dar vueltas en torno a la plaza; mirar lo que sucede sobre el escenario; aplaudir – o pifiar – para callado. Otro grupo más o menos numeroso se dedica a comer o tomar. En el entorno hay un montón de cocinerías que oferta desde kabak (una comida árabe), anticuchos, asado a la piedra. muchos tipos d pasteles o dulces; puedes tomarte desde una gaseosa hasta unntrago tradicional ( de murta o de arándanos). Hay muchos vendedores ambulantes que venden bolsas con challa, poster de los simpson, calcetines, artesanías que bajo la fraes “recuerdo de …” se nota el made in china.
Lo más carnavalesco es que la gente se tira challas, lo que resulta casi una agresión, pués – los he visto – se dejan pasar y luego, por la espalda, a mansalva, se tiran esos círculos de papel que son tan molestos y de los cuales cuesta tanto safarse.
Lo segundo, es muy fuerte nuestra cultura del consumo por sobre la cultura de la participación. Se consume todo lo que se oferta. En estos momento – cuando escribo este post – hay un consumo masivo de Los Jaibas. Mi esposa me preguntó hace un momento que era tener a Los Jaibas cantando en nuestro patio (vivo relativamente cerca de la plaza y la música se siente bastante fuerte). Hay perfectamente varias centenas de personas pero nadie hace el esfuerzo por participar, por ser protagonista. En países alegres, como Cuba o Colombia, sería impensable tener esa cantidad de gente quieta, sin que estén bailando o cantando. Sin embargo, nuestra idea de “seguridad ciudadana” hace que nos inhibamos ante la mirada de los tantos carabineros y carabineras que están en el recinto, de los polis de investigaciones y de los inspectores municipales.
Los únicos que están participando son un grupo de muchachos, que disfrazados de payasos hacen malabares y otras muestras artísticas. No hay muestras artísticas o culturales. Sólo consumo, de lo que sea, pero consumo.
Desconosco si hay otros carnavales en Chile. Tampoco se mucho lo que ha ocurrido con los carnavales o fiestas de la challa en Iquique. Mi papá me contaba como se desarrollaban estas antaño. Me parecían bastantes sanas – a pesar del consumo de alcohol que se producía – incluso algo cándidas. Tengo el prejuico de que hoy estamos más dispuesto a causar daño en otros y menos dispuestos a convivir en medio de sanos juegos.
Desde mi casa, puedo decir que los Jaibas siguen sonando bien.

Escrito por mveron

10 Febrero 2007 a 2:53 am

Escrito en Política

VERON EN CANOPY

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Quiero compartir con Uds. algunas imágenes y algunas reflexiones que pasaron en estos días. Aprovechando las vacaciones viajamos con Elsita, Gabriel y Cristobal al sur del país, concretamente fuimos a la zona del Lago Calafquen. Yo había estado en Pucón y Villarica hace casi 20 años, cuando la zona todavía era campestre y no se habían producido las inversiones que ahora conocí y que lo han cambiado todo. Luego podré hablar de ello. Por ahora quisiera comentar que realicé una prueba de valor. Me lancé en Canopy.
Este es uno de esos deportes llamados extremos, de los que te gatillan la adrenalina. Es un deporte que se práctica en la zona, como el rafting, algunas formas de esladas, la bicicleta de montaña.
Quien primera se entusiasmó con la idea fue Gabriel. Nos comentó que le gustaría lanzarse en Canopy y quedamos de verlo más adelante. Encontramos un sitio en Licanray donde había instalaciones para hacer Canopy, se llama Canopy Licanray, si pinchan aquí podrán encontrar sus datos.
Bueno la idea de lanzarse se hizo concreta y fuimos hasta el campo mismo. En la foto que sigue pueden ver como los instructores me preparan para la práctica del deporte:
Lo primero que te hacen es colocarte un arnés que será la pieza que te sostendrá durante el lanzamiento. Ahí va un tecle que se conecta, luego, con una piola metálica que está tensada entré árboles a un par de metros de altura.
Según explicaron los instructores la idea es que este arnés quede cómodo, ajustado a la talla de cada uno. Por ello una de las misiones que tienen los instructores es acomodarlo y que pueda tener un buen calce.
Los otros implemenatos son el casco de seguridad, el cual también acomodan al tamaño de tú cabeza – en mi caso fue necesario abrir bastante las correas – y los guantes. Uno de los guantes, el de la mano donde uno es más hábil, tiene una pieza especial, de un cuero muy grueso. Es así pués esa mano tiene la misión de utilizarse como freno. Es la mano que va en contacto directo con la piola metálica.
Ya equipados, junto con Gabriel, nos tomamos una foto para la posteridad, para poder demostrarle a los amigos que efectivamente habíamos realizado la aventura de prácticar este deporte.
Aquí están los dos aventureros, equipados y listos para iniciar la práctica del Canopy. Luego viene la parte en donde, acompañado por los instructores comienzas a subir el cerro. El lugar donde está instalado el Canopy es un cerro con mucha vegetación y árboles bastante creciditos.
Para ser sincero, mientras ibamos marchando me comenzó una presión muy fuerte en la guata, sin embargo, tenía puro que “aperrar”, me había inscrito solito y no había lugar para arrepentirse.
Una vez que llegamos a los árboles y subimos por una escalera hasta una plataforma, nos dieron todas las instrucciones necesarias para un buen desplazamiento. Los instructores fueron claritos. Si uno lo hace mal o se siente mal, hay una estación donde te puedes bajar por medio de una escala. De modo contrario, si no te arrepientes – nosostros no lo hicimos – hay que seguir hasta el final.
Aquí voy, de árbol en árbol, al más puro estilo Tarzán. El dolor de guata duro hasta que el instructor me soltó la rienda y comecé a avanzar – a buena velocidad – de un árbol al otro. En realidad todo este asunto es super entretenido. Yo la pasé genial en todo el recorrido, y cada tramos que se avanza – son seis torres en total, uno va tomando más confianza y disfrutando más el paseo.
Esta es otra vista de mi viaje, aquí voy a bastante altura y con buena velocidad, la suficiente para alcanzar la otra torre que debe estar a unos 400 metros de distancia. La última foto es de Gabriel, quien también va lanzado en su recorrido.

Escrito por mveron

8 Febrero 2007 a 6:15 pm

Escrito en Política

ALGUNAS ACTIVIDADES DE VERANO

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MAURICIO EN CANOPPY El de la foto soy yo. No es cuento. La foto es de verdad. La semana pasada nos arrancamos, con Elsita, Gabriel y Cristobal a descubrir una parte de Chile que no habíamos tenido ocasión de visitar. El destino fue Licanray, a orillas del lago Calafquen, en el límite entre la Región de La Araucanía y la Región de Los Lagos.

La experiencia fue fantástica. El conocer nuevos lugares, la sensación de viajar, de llegar a un lugar tremendamente agradable, sentir otros aromas, otros sabores, ver otras vegetaciones. En fín. Iré publicando distintas cosas que vimos y que sentimos en estos días. Tomamos bastantes fotos, las cuales ahora estamos ordenando para mostrarlas y para recordar estos días.

Pero los que les quiero mostrar es que me dí el gustito de lanzarme en Canoppy. Este – para los que no saben – es un deporte extremo. De mucha adrenalina. Consiste en subirse arriba de unos árboles muy altos y lanzarse entre ellos – en recorridos variables – protegigo por un equipo especial y con la ayuda de un guía quien te indica que debes y que no debes hacer.

equipado En la foto, uno de los instructores me prepara para la aventura. Te ponen un equipo que consiste en un arnés, casaco de seguridad y guantes. Personalemnet los instructores chequean que el equipo esté bien puesto y lo regulan al tamaño de tu cuerpo.

 En la foto estamos con Gabriel listos para iniciar nuestra tirada en Canoppy. Debo destacar que yo soy el más bajo de los dos y también que Gabriel fue el de la idea que nos lanzaramos. En la dura hasta unos quince minutos antes no se me había ocurrido lanzarme en Canoppy, aunque la idea tampoco me era extraña. Claro que a mi edad …..

Después de equiparnos comenzamos a subir el cerro y a aproximarnos hacia el bosque donde está montado el Canoppy. Son seis estaciones o torres, plataformas que se han construido en torno a árboles milenarios, que son muy estrechas, aunque te permiten detener a los miembros de la expedeción mientras preparan su lanzamiento hacia otra torre.

 Y aquí voy… a lo más Tarzán..al principio con un nudo en la guata, pero ya en pleno descenso, gozandola toda. Es una experiencia que me encantó. 

Finalmente, les quiero mostrar otras imágenes del descenso. Mías y de gabriel….Cuando puedan hagan Canoppy.

Escrito por mveron

7 Febrero 2007 a 5:20 pm

Escrito en PERSONAL