UNA VEZ MAS RASGAMOS VESTIDURAS
Publicados los resultados de la PSU 2008, comienzan otros dos procesos que son consustanciales. El primero involucra a todos y todas quienes están en condición de poder postular a una Universidad tradicional o integrante del denominado Consejo de Rectores – que eufemísticamente suelen denominar como “Universidades Públicas”, a pesar que muchas de ellas, incluso de las más importantes como la Pontificia Universidad Católica, la Universidad de Concepción o la Austral de Valdivia, son privadas -, quienes se entregaran a la estresante tarea de encontrar un cupo. Idealmente se aspira a estudiar aquello de lo que estamos convencido es nuestra vocación, sin embargo la puntería suele ir bajando para terminar en aquello en lo que “matemáticamente” tenemos opción.
El segundo ejercicio corre por cuenta de los que poseen tribuna, ojalá pública, para opinar. Que duda cabe que todos y todas, especialmente quienes están participando del proceso – sea como estudiante o como padre o madre de un estudiante – podemos tener una opinión. Sin embargo, también es altamente probable que nuestra tribuna se circunscriba al círculo familiar o a un limitado grupo de amigos. Junto a este grupo de personas que opinan. encontramos a quienes si tienen tribuna. Ellos y ellas son consultados por los medios en virtud de su calidad de expertos, de autoridades políticas. Pueden tener o no competencia en lo que afirman.
La Ministra de Educación – Mónica Jimenez – indicó que los resulltados recientes no son indicativos de un fracaso de los establecimientos municipales. A su juicio lo que grafican estos resultados es la forma en que setá organizada nuestra sociedad.
Mario Waissbluth, lider del grupo Educación 2020, de alguna manera coincide en el diagnóstico con la Ministra de Educación. Para él los resultados de la prube son “una crónica de la inequidad anunciada“. A partir de ello, reafirma su tesis que la solución a nuestros problemas educacionales pasa, en mayor proporción, por mejorar la calidad docente. En este sentido lo mejor es recordar sus opiniones en una revista de actualidad.
Los senadores Cantero y Ruiz Esquide, pasan de “la problemática a la solucionática“. Para ello no se conforman con diagnosticar, sino que prometen participar de la entrega de mayores recursos a la educación municipal. Ello identifican el peso de la variable económica en estos desiguales resultados. Otra parlamentaria, la diputada Carolina Tohá, también a formulado algunas propuestas en este sentido.
El ex rector de la Universidad de Chile – Luis Riveros -, apuntó sobre “fallas estructurales de nuestro sistema educacional“, precisando que si la PSU se midiera en notas – de 1 a 7 – el promedio del curso sería 3,9.
Estadísticamente queda de manifiesto que un tercio de los estudiantes que rindieron la PSU no alcanzaron los 450 puntos, cifra que es considerada lo mínimo para poder postular. Otro dato obtenido de los resultados PSU indica que se produjo una concentración de los mejores resultados entre estudiantes de coelgios particulares privados, en desmedro de la participación – entre los puntajes más destacados – que tienen los subvencionados, sean estos municipales o particulares subvencionados.
Existe sobre el tema mucho material. Tanto que muchas veces cuesta “separar la paja del trigo” en lo que se dice y escribe.
Hay muchas posiciones corporativas, por ejemplo la de algunos dirigentes del Colegio de Profesores. Ellos en todo momento deslindan la responsabilidad que pueden tener los docentes – de aula, directivos y tecnico pedagógicos – en los resultados de los estudiantes. El presidente del gremio – Jaime Gajardo – sistemáticamente se niega, por ejemplo, a la aplicación de la evaluación de desempeño doente y centra su preocupación por la educación en ampliar las remuneraciones y las garantías de sus asociados. Desde esa perspectiva, no haciéndose cargo de lo que ocurre al interior de las aulas – espacio donde se producen los quiebres educativos de los estudiantes – poco o nada se puede avanzar.
Por otro lado el Ministerio de Educación abre nuevos espacios de busqueda a soluciones de los problemas de rendimiento estudiantil, tanto en la PSU como en el SIMCE. Los tiempos administrativos del ejecutivo poco tienen que ver con los tiempos políticos y menos aún con los tiempos necesarios y suficientes para que las reformas educacionales maduren y tomen forma.
Dentro de lo obrado por el MINEDUC, que duda cabe han existido grandes aciertos, pero también hay notorios fracasos.
Por ser un ministerio técnico – político, está sometido a una tremenda presión. Maneja un presupuesto millonario, el cual se destina principalmente a subvencionar un sistema educacional que no administra y donde, los cambios políticos que impulsa, deben ser negociados con distintos actores – alcaldes, colegio de profesores, la FIDE, entre otros -. Por ser un ministerio técnico político se enfrenta a posiciones diversas y muchas veces divergentes. Estas son habituales en un terreno tan opinable como es la educación.