CAIDAS DE TEJAS

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EDUCACION PUBLICA / EDUCACION PRIVADA: PRECISANDO CIERTAS CONFUSIONES

con un comentario

La publicación de los resultados de la PSU 2008 han generado, nuevamente, polémica y debate en torno a la calidad de la educación pública. La brecha existente entre los resultados obtenidos por los estudiantes de los colegios párticulares pagados y los de estudiantes del sistema subvencionado – sea este municipal o particular subvencionado, en sus modalidades gratuitas o de subvención compartida – claramente es enorme.
Veamos un solo dato. Si consideramos la estadística que aporta el DEMRE respecto de los estudiantes que obtuvieron 850 puntos en las pruebas, tenemos que:
- En Ciencias 16 estudiantes obtuvieron 850 puntos. De ellos, 4 era alumnos de establecimientos municipales; 1 de colegio particular subvencionado y; 11 de colegio particular pagado.
- En Historia y Ciencias Sociales, 25 estudiantes obtuvo puntaje de 850. 3 estudiaron en liceo municipales; 4 en establecimientos particulares subvencionados y 18 en establecimientos particualres pagados.
- En Lenguaje y Comunicación, hubo solo dos alumnos con puntaje de 850, ambos provenían de establecimientos Particulares Pagados.
- En Matemáticas, 182 estudiantes obtuvo 850. 24 se formaron en establecimientos municipales; 23 en Particulares Subvencionados y 135 en Particulares Pagados.
Según las estadísticas del DEMRE, esta promoción 2008 incluyó a 171.461 estudiantes rindiendo la PSU. 18.880 provenían de establecimientos particulares pagados, 82.791 de particulares subvencionados y 69.790 de municipales. Mientras que para los primeros, es decir Particulares Pagados (P.P) el promedio general de las pruebas de Lenguaje y de Matemáticas fue de 606, 51 puntos; en los Particulares Subvencionados (P.S) fue de 488,83 y; en los municipales (M), de 456,48.
En la estadística de los 100 mejores establecimientos - según promedio de lenguaje y matemáticas – sólo aparecen 2 establecimientos Municipales – el Instituto Nacional y el Liceo Carmela Carvajal – y 3 Particulares Subvencionados – Ruben Castro Diurno, de Viña del Mar; Antilhue, de La Florida e; Instituto Miguel León Prado, de San Miguel -. Los otros 95 son Particulares Pagados.
Al respecto una primera nota. En Chile tenemos una antigua tradición de educación privada. De partida, nuestro sistema educacional se inició bajo administración privada y vinculada a la Iglesia y sus congregaciones. La primera experiencia de “educación pública” sería el Instituto Nacional creado por instrucciones de José Miguel Carrera.
Esta educación Particular Pagada, no recibe aportes de parte del Estado. La financian las familias. DE acuerdo a informaciones de prensa, el valor de la colegiatura supera los 300 mil pesos mensuales, sin considerar matrícula, seguro escolar, cuotas de centro de padres, inscripción en talleres, entre otros costos adicionales. Es habitual que fijen sus aranceles en Unidades de Fomento (UF). Por ejemplo, los Colegios Cordillera y Huelén , por nombrar a dos que tuvieron estudiantes con puntajes nacionales el presente año, cobran entre 9,2 y 16,28 UF al mes.
Ciertamente estos valores que se cancelan por la Educación distan mucho de los valores que aporta el Estado, a través de la Subvención que paga el Ministerio de Educación, y de los valores que el grueso de las familias chilenas – de sectores populares y de clase media – estarían en condiciones de pagar. Subrayo la idea de “estar en condiciones” toda vez que no tiene que ver con los posibles deseos de estas familias. Que duda cabe que crecientemente la idea de acceder a una mejor calidad educacional se adueña de los deseos de chilenos y chilenas – si no como explicaríamos el intenso debate existente y las amplias movilizaciones de los estudiantes, profesores y otros actores sociales – pero una cosa es lo que es y otra distinta lo que quisieramos que fuera.
Por lo tanto, el foco de nuestro problema tiene que ver, con la desigual distribución de los ingresos. Si pensamos que hay familias en condición de destinar esas sumas de dinero a educación, podemos suponer que esas sumas se distribuyen proporcionalmente con otros destinos de sus ingresos. Por ejemplo, lo que se destina a alimentación, cancelar gastos fijos (luz, agua, telefonía, entre otros gastos), lo que se destina a ocio y tiempo libre, etc. Es el tema de fondo. Sin embargo este constituye un problema político mayor.
Los resultados de la PSU están correlacionados con los ingresos de las familias. La estadística del DEMRE nos aporta otra información necesaria al momento de reflexionar sobre el tema. Mientras 29.041 estudiantes cuyas familias perteneces al Tramo 1 de ingresos – que equivale a menos de M$ 144 mensuales – obtuvieron puntajes inferiores de450 puntos (que los inhabilita para participar del proceso de postulación), solo 423 estudiantes del Tramo 12 de ingresos – que equivale a ingresos familiares de $ 1.584.001 o más mensuales – obtuvieron similar puntaje. En cambio 263 estudiantes cuyas familias provienen del Tramo 1, obtienen puntajes superiores a los 700 puntos (es el promedio de Lenguaje y matemáticas), 2.271 estudiantes cuyas familias están en el tramo 12 están a este nivel de puntaje promedio.
Es imprescindible que encontremos los caminos expeditos para que todos y todas quienes transitan por el mundo escolar encuentra la calidad de educación que les permita desarrollar sus propios proyectos de vida. En un país tan pequeño como el nuestro, no es posible que ningún talento se desperdicie por no haber sido detectado o por fallas en su formación.
Las diferencias notorias que quedan de manifiesto tras estas mediciones, tienen que ver con un tema de justicia social, pero también tienen que ver con un tema de país que es más amplio.
Siento que la educación subvencionada – sea municipal o particular – tienen una tremenda deuda con ello. El caso de la educación particular de subvención compartida es más duro aún, ya que esta modalidad involucra con mucha más fuerza las expectativas de las familias en la calidad de educación que reciben sus hijos e hijas.
En efecto, muchas familias pagan – proporcionalmente a sus ingresos – altas sumas de dinero en la idea de brindar mejores oportunidades educacionales. Sin embargo, el servicio que compran no tiene ni la calidad ni les da el trato que merecen.
Cuando analizamos los datos de los 100 mejores colegios, no encontramos diferencias sustantivas con los datos de la educación municipal – tan vilipendiada y maltratada -. Tampoco ocurre cuando miramos los puntajes promedios.
Recordemos que la educación particular subvencionada no es elítica como la particlar pagada. Hoy existe una mayor población de estudiantes en el sector particular subvencionado que en el sector municipal. El particular pagado ocupa un porcentaje que es más o menos histórico de participación en la población estudiantil.
Sin querer caer en el conformista “mal de muchos”, estimo que las organizaciones empresariales de sostenedores privados – que reciben recursos públicos – debieran leer con mayor profundidad las cifras.

Escrito por mveron

26 Diciembre 2008 a 5:00 pm

Escrito en Política

Una respuesta

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  1. Las distintas pruebas estandarizada a nivel nacional, como internacional, una y otra vez dan cuenta que los resultados dan cuenta de la composición socioeconómica a la que pertenece el estudiante y su colegio.
    Los resultados expresan la brechas sociales, por un lado están los colegios que trabajan con familias con ingresos altos, que representan aproximadamente un 10%, luego viene un 40% la particular subvencionada, con ingresos medios y en ese orden se encuentran los resultados, finalmente tenemos la educación municipalizada.
    Los dos primeros, son herederos del capital cultural, más acondicionados los códigos del modelo económico capitalista, están más familiarizados con las tecnologías.
    Mientras que la educación municipalizada está sometida a múltiples presiones y desprestigiada por el modelo social imperante que desea que toda la educación se venda como un trozo de carne al mejor postor y ha logrado sus objetivos.
    La educación pública espera, los pobres esperan, los estudiantes esperan, los trabajadores esperan, todos esperan una solución real, pero por lo visto esta muy lejos de ser realidad, mientras continuamos observando la distribución desigual de los resultados que genera este sistema capitalista de la educación en Chile.


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